viernes, 4 de octubre de 2013

UN ESCENARIO DIFERENTE, AUDIENCIAS POR DESPERTAR.
Lecturas:

De radio en radio: el escenario radiofónico
De la audiencia ignorada al poder de las audiencias 


Debemos empezar manifestando con claridad la responsabilidad social de los medios de información, especialmente la radio por convertirse en medios de comunicación  y el compromiso humano que debe de prevalecer sobre cualquier contrato económico o comercial, por la gran influencia en la opinión y los hábitos de la gente, son el objetivo de gobiernos y empresas. Han ayudado de manera decisiva al proceso de globalización, puesto que permiten que cualquier persona pueda acceder a información de cualquier lugar en cualquier momento, y cada vez con mayor rapidez, por lo que han colaborado en la expansión y estandarización de los gustos culturales de la población mundial. Son objeto de estudio de disciplinas muy diversas, desde la sociología hasta la economía, pasando por el arte y la filosofía. Comunicación e información son un eje fundamental en el desarrollo integral del ser humano, de su vida en comunidad y de la sociedad en general. Nadie pone en duda la importancia de los medios masivos de comunicación en la formación de patrones y valores culturales. En ese vertiginoso flujo de información, la Radio ocupa un lugar predominante gracias a su poder de penetración, la rápida circulación de los mensajes y la facilidad con que estos llegan al público.

La radio, gracias a su capacidad, termina por retratar los acontecimientos presentes y futuros, ya que con su objetivo de informar difunde ideas para que las personas puedan tomar una posición frente a acontecimientos, grupos o individuos.
Debido a esto, es de suma importancia clara cuál es la responsabilidad social de los medios, entendido como el compromiso y los principios con los que se debería actuar para no llegar a contradecir lo que en un momento se ha dicho.
Aunque lo anteriormente expuesto parece muy claro, la practica radial no solo se ha dedicado a informar, sino que se ha convertido en una de las formas más fáciles para adquirir prestigio, obtener fines y manipular situaciones, que en muchos de los casos son personales y no ayudan en nada al desarrollo de la sociedad. No es de más aclarar que el papel de los medios de comunicación en la sociedad es el de crear una sensibilización en ella misma, buscando no solo mostrar un acontecimiento sino que de éste se puedan sacar elementos productivos que ayuden al bien común y no al individual, es decir el empoderamiento de las personas, integrándolas y brindándoles un protagonismo real y apreciable.
El tradicional planteamiento de la libertad de los medios, referente al ejercicio de sus derechos de expresión y de información, se complementa en la actualidad con el reconocimiento del principio de responsabilidad social aplicado a su labor. El crecimiento de la influencia y el poder de los medios obligan a adoptar unos criterios para un uso responsable de los mismos.

Una adquisición lógica de los medios es su sentido de libertad absoluta y que naturalmente debe transmitirse, esta libertad basada en los objetivos del medio o grupo comunicativo debe ir de acorde con los ideales democráticos y de progreso de las comunidades.

Los múltiples medios, especialmente la radio deben y ameritan mantener posiciones que los identifiquen y las cuales defiendan, pero de la misma manera deben converger en un pensamiento multidisciplinario y abierto, conocer las posiciones de interés de los diferentes grupos sociales y los mecanismos de participación de los ciudadanos de a pie, sin abusar de el protagonismo innato que la sociedad les brinda, de esta manera existe un marco legal, que establece lineamientos sobre la participación del informador, y que más que una norma es la base fundamental de la libertad informativa de nuestro tiempo.

De esta manera se observa el privilegio intrínseco de los medios para defender y participar en la gestión de diferentes posiciones, de manera objetiva esto les brinda la cualidad de ser plataforma abierta para quien sin distinción alguna, ni siquiera de  sus intereses quiera cumplir el acto informativo y también el comunicativo.
Ampliando el dominio de  responsabilidad del periodismo, se debe tener en cuenta los todos los elementos que intervienen en el que hacer comunicativo de los medios de comunicación.
La libertad de información, entendida como un derecho fundamental, tiene protección legal, lo que implica que para hacer un buen uso de la misma se debe tener mucha responsabilidad. Ésta responsabilidad aumenta a medida que los medios ejercen más influencia sobre sus receptores, es así pues que un informe periodístico difundido irresponsablemente, falso, inexacto o altamente manipulado, se constituye en un abuso a la libertad lo que hace que se atente contra la profesión del periodismo.
La publicación de la información en los medios se convierte entonces en una tarea de mucha responsabilidad social, los medios de comunicación se han vuelto de fácil acceso para toda la comunidad y poseen una gran influencia en el ámbito nacional, además las apreciaciones que en ellos se muestra son tenidas en cuenta por la comunidad en general, lo que hace que tengan en sus manos un elemento grande de transformación que debe ser encaminado al beneficio social.
Ahora bien, cuando nos involucramos en el estudio de este tema nos obstaculizamos muchas veces por el sentido propio del medio, por su objetividad o por su independencia absoluta, convergiendo y brindándole lo anteriormente planteado es adecuado cuestionarnos sobre cual o cuales serian los espacios a conquistar por los medios de información, de acorde con la evolución de las sociedades y lo cambiante del tiempo, se debe evolucionar y aportar de la misma manera frente a las necesidades cambiantes de la población, todo esto, sujeto a la responsabilidad social que el periodismo requiere.

Los cambios observados en las sociedades emergentes y los diferentes espacios comunicativos en los que ahora se es participe nos empujan hacia preguntas de natural aporte a este tema, partiendo desde el papel del medio, informativo o comunicativo, de la capacidad del operador comunicativo y del poder natural de una comunicación sobre la información, un mecanismo nuevo pero propicio ante la evolución tecnológica y las herramientas que esta permite.
Los mecanismos clásicos de participación ciudadana han venido poniendo de manifiesto su ineficacia a la hora de afrontar los problemas generados por una sociedad cada vez más compleja y preparada, que opta en mayor medida por delegar en las rígidas estructuras de los medios de comunicación, como única vía de articular su participación en los procesos de comunicación.
¿Qué han hecho los medios para ajustarse a estos nuevos espacios, virtuales, digitales que abundan entre la nada pero que se caracterizan por ser generadores de pensamientos, corrientes y muchas veces revoluciones? ¿Qué tan preparados se encuentran los medios frente al protagonismo reclamado por quienes antes aparecían solo como receptores de información y que ahora a lucha fuerte quieren obtener un protagonismo serio y decidido? ¿Que tanto se avanza y que mucho se puede lograr?
Los mecanismos actuales de acceso a la información brindan espacio para que el público se vea involucrado con la información y hasta pueda obtener una identificación plena con el medio que la ofrece, estos espacios normalmente aseguran que el individuo o grupo se encuentre conectado al medio, pero lo limita con respecto al espacio necesario para que brinde su retorno de información, el proceso comunicativo se ve obstruido muchas veces por el mínimo interés para validar la información de el sujeto audiencia, esta situación amplia el panorama sobre el trabajo por el que el medio debe empeñarse a cambiar.
Al ciudadano “publico” le es reconocido el derecho a la libre expresión de pensamientos ideas y opiniones y la libre comunicación y recepción de información veraz; más allá de la comunicación grupal, la comunicación pública requiere de la mediación de empresas informativas e informadores profesionales. Cuando el derecho a informar que a todos se reconoce, lo ejerce un especialista de modo habitual, profesional  y queda dispuesto en una función social,  este derecho a informar se transforma en deber de informar, el cual se traduce en  obligación de mantener un tipo de información que edifique al ciudadano; y este deber de informar está al servicio de un derecho del público de ser informado para su edificación, para su bien, para su crecimiento personal.
Siguiendo la lógica de la relación Comunicación/ Comunidad, entenderemos que a medida que este proceso sea más cercano a las ciudadanías se  podrá reafirmar y los hace parte de los procesos de promoción de la misma participación ciudadana, ya sea mediante la comunicación pública o de una efectiva transmisión de las demandas ciudadanas, o mejor aun de la afirmación de la Comunidad sobre el antiguo público.
En el marco de esta problemática y con la evolución de los medios electrónicos, a los fines de lograr que los usuarios y usuarios del servicio de Radio y Televisión asuman el compromiso y derecho que es suyo se apunta hacia modificar los procesos de información para elevarlos hasta un espacio de comunicación fructífera y generadora de protagonismo  en los miembros de las comunidades, uno de los retos que se deben afrontar, en el futuro deberá ser vistos como recursos cuya participación es innegable y cuyos espacios deben ser respetados, como protagonistas en el planteamiento de temas y necesidades colectivas. 


En la actualidad, los análisis de recepción reclaman también la participación del público en relación con los medios. Se trata de un movimiento heterogéneo, de influencias diversas, cuya esencia reside en valorar la participación del público visto desde una perspectiva de comunidad en movimiento, que se conecta entre ella y ve en los medios un espacio adecuado para protagonizar su verdad y realidad.
Este enfoque subraya la existencia de “comunidades interpretativas”, destaca la primacía del receptor a la hora de determinar el significado y otorga una voz a los receptores con el fin de que hablen por sí mismos. Los públicos son activos y participativos porque negocian y descodifican el significado último de los mensajes que reciben de los medios. No obstante, en este caso la participación del público/ comunidad no solo se limita a transitar por los medios sino a ser vistos en el medio.
Los medios de comunicación, al ser masivos, tienen como principal característica una cobertura de amplia difusión, por lo que los mensajes relacionados con la opinión pública, deben contar con la mayor ética posible, y estar precedidos de una buena fe; esto para llenar las expectativas de las personas, sin desmeritar, cambiar o manipular el mensaje, y así garantizarles a las personas una buena facultad de recepción, con la que puedan reflexionar apropiadamente y tomar una decisión correcta.

El  comunicador tiene como base para ejercer su carrera, la búsqueda y la garantía de la verdad, y en esta debe girar todo el entorno como informador. Es el único sujeto que tiene el deber de no dar falsedades, blasfemias, calumnias o datos inexactos pero de la misma manera recae en su responsabilidad la misión de gestionar la información y brindar espacios de participación ciudadana siguiendo las líneas del empoderamiento de las personas y la visión emergente de comunidades, sensibilizadas por la información que reciben se sumergen en el proceso comunicativo.
Todos estos deberes obligan al periodista a tener una ética como persona y como profesional, del mismo modo hacia la orientación y la búsqueda constante de mejorar sus habilidades comunicativas, sociales, humanas y de compromiso con la comunidad.
Una participación mas plural diversa e igualitaria de los ciudadanos en la vida pública es necesaria para construir sociedades más democráticas, sociedades más humanas, que usen a la tecnología como una herramienta de participación activa y no como un fin de lujo frente a necesidades e intereses creados.
Todo esto apunta hacia la búsqueda de la "soberanía de las audiencias", una expresión muy nueva y muy teórica que en la práctica continúa siendo, sin embargo, en cierto sentido al menos, un ideal lejano pero no imposible de llegar.

Apuntamos hacia nuevos retos, miramos con optimismo el desarrollar estrategias comunicativas que logren la transformación del sistema y la participación de las comunidades en este majestuoso proceso comunicativo.

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