domingo, 17 de noviembre de 2013

LA MAGIA DE LA RADIO


RESUMEN
La personalidad de la radio enmarca características que la hacen una íntima amiga del quehacer diario y humano, la alegría, la amistad, la cercanía con el oyente le posibilitan un amplio campo de acción y sobre todo de trascendencia pero es también una invitación constante para asociar toda esa personalidad para lograr conectarse con quienes menos lo están, una alegría que oriente, que fomente el desarrollo de la creatividad de las comunidades, de los niños de quienes le escuchen, son grandes metas, grandes retos.

PALABRAS CLAVE

RADIO/PERSONALIDAD/DESARROLLO/ TRASCENDENCIA/ RETOS/ COMUNIDADES

DESARROLLO

El inicio de nuestra existencia sea tal vez el momento menos sonoro de toda nuestra vida, y esto desde solo nuestra perspectiva de nuevos seres en proceso de formación, pero desde que estamos en el vientre de nuestra madre somos tiernamente bombardeados por diferentes y variados sonidos y claro mientras más próximos a nacer , muchísimos más sonido. Muchas personas estimulan a sus hijos con música o provocando su atención con alguna música de radio y podrían también hacerlo con algún programa radial y cada uno reacciona dentro del útero a una gran variedad de sonidos.
Esta maravillosa experiencia por la que hemos pasado todos, posibilita la afirmación de que de todos los sentidos, el oído es el que más que la visión, más que el tacto, el oído es el sentido de la intimidad, de la reflexión y de encontrarse con uno mismo.
Y claro el socio perfecto para este hermoso conjunto de situaciones auditivas es la radio, desde hace mucho años con el hombre y las comunidades sin distinguir estrato social o grupo económico, raza o idioma, la radio apareció para unir, para integrar para compartir y para dar.
Desde el momento en el que ocupaba el lugar más importante en la casa, cuando reunía a toda la familia para escucharle, hasta cuando se llevaba en los bolsillos como una de las joyas más hermosas, y ahora que la tenemos siempre en todo lugar a cada instante, de manera personal, como acompañante, como amiga.
Está claro que las variaciones respecto a la forma de escuchar radio han sido notorias pero, evolutivas, modificables y variables, los temas y los años le han brindado fundamentalmente la capacidad de crear realidades que no mueren, pensamientos que inspiran y que permanecen, fusionan el poder, la diversión, la energía, la pasión y la alegría.
Cuando escuchamos un programa radial, se pueden producir muchas emociones constantemente, se puede llegar adentro del alma, se puede entrar a las experiencias, a las revoluciones, a los sueños rotos y convertirlos en tangibles momentos que se elevan más que un sueño pues la calidez no viene dada tanto por las palabras empleadas sino por la manera en la que uno las dice, hablar por radio es emocionar, impactar, pues en radio lo afectivo es lo efectivo.
Cuestiones constantes son la manera de cómo llegar al radioescucha, como aprender a sentir lo que ellos sienten, y no darle la espalda, caminar de su lado, a su lado. Permitiendo que el sienta un tono de confianza, de complicidad, esa confianza que transmite el locutor le permitirá poder hablar de cualquier cosa y llegar a comprometerse también, la alegría es la emoción que debe prevalecer en la radio, es la privilegiada, pues al prender la radio la mayoría de veces elegimos programas que nos distraigan un poco del mundo en que vivimos, pero también queremos estar conectados, no buscamos detonar pero si queremos sincronizar estar al tanto y a la vez estar tranquilos.
Y claro la alegría es la hija hermosa de la radio, un locutor puede brindar esa hermosa emoción, de manera creativa sutil, interesante y loable, la personalidad de la radio consiste en todo eso, en llegar a llegar a alegrarle la vida a la gente, podríamos llegar a decir que esa es su primera misión.
Lo que es preocupante es la manera como muchas personas intentan convertir la radio en un elemento que busque dañar, destruir, con un afán sensacionalista enajena el hermoso compromiso de un radialista. Normalmente se puede oír como sin mucho criterio formativo, se ejecutan fusilamientos constantes y sin la más mínima preocupación a través de las ondas hertzianas.
Pero eso no lo es todo, se debe entender que la radio y su personalidad se basa y justifica su existencia en el sonido. Digamos que el carácter de un medio de comunicación depende del sentido al que se dirige. La personalidad de la radio no la establecemos los radialistas, sino el oído humano.
Hemos podido descifrar también el seductor poder de la radio, su hermosa silueta sonora y su vibrante pasión a través de la voz. Hacer radio es seducir, es encontrarse íntimamente con quien nos escucha, es transmitir poética-real lo que queremos, es ser uno y ser todos. Con las herramientas que tengamos y las que podamos crear.


Para quienes encontramos en la radio una herramienta también sensibilizadora para las nuevas almas existe un carácter educativo y popular, una intención integradora, una nueva personalidad de la radio, emergente, viva, constante y comprometida con el desarrollo de los pueblos, de las naciones, de los estados. Se puede construir, se puede hacer mucho, se trata del conocimiento de todo lo que las radios de una zona de influencia importante ofrecen a un auditorio cautivo o disperso, a través de su correspondiente señal radioeléctrica, el desarrollo está esperando que muchas más radios acompañen este proceso, se comprometan y la personalicen así.

http://books.google.com.pe/books?id=q7bljengzs0C&pg=PA289&dq=radialistas+futuro&hl=es-419&sa=X&ei=8ZGJUt3fDI2FkQe0z4HwDA&ved=0CCwQ6AEwAA#v=onepage&q=radialistas%20futuro&f=false
http://books.google.com.pe/books?id=nqThvNpb2YoC&pg=PA129&dq=radialistas&hl=es-419&sa=X&ei=3pCJUtP2Noi5kQf9nIHoDg&ved=0CGQQ6AEwCg#v=onepage&q=radialistas&f=false
http://books.google.com.pe/books?id=c0ctZt_UZwEC&pg=PA1994&dq=radialistas&hl=es-419&sa=X&ei=3pCJUtP2Noi5kQf9nIHoDg&ved=0CFQQ6AEwBw#v=onepage&q=radialistas&f=false

http://books.google.com.pe/books?id=2vZrk6ixQKQC&pg=PA231&dq=radialistas&hl=es-419&sa=X&ei=3pCJUtP2Noi5kQf9nIHoDg&ved=0CEgQ6AEwBQ#v=onepage&q=radialistas&f=false

http://books.google.com.pe/books?id=MBy8AAAAIAAJ&q=radialista+futuro&dq=radialista+futuro&hl=es-419&sa=X&ei=XJ-JUp22JcjbkQe0n4Bo&ved=0CGQQ6AEwCQ

http://books.google.com.pe/books?id=nXR3QRLth1IC&pg=PA173&dq=tecnolog%C3%ADa+radio+comunitaria&hl=es-419&sa=X&ei=Q6CJUpbuEJS1kQeflYBg&ved=0CDwQ6AEwAw#v=onepage&q=tecnolog%C3%ADa%20radio%20comunitaria&f=false

CAMBIOS VALIENTES QUE ATRAEN AUDIENCIAS


RESUMEN

“La comunicación intercultural se define tanto en los espacios donde se desarrolla como por la mirada hacia los otros, los diferentes, en ese complejo reto de re- reconocer como iguales a los distintos” (Estrella Israel Garzón 2010)
El panorama actual muestra un aumento de emisoras de radio que no supone una diversidad de contenidos sino una reiteración de fórmulas para atrapar mayor número de audiencias. Sin embargo el aumento en el número de emisoras radiales no ha significado que estas logren generar transformaciones en su manera de ejercer la actividad radialista, estrictamente en el tratamiento de las audiencias.

PALABRAS CLAVE

RADIO-AUDIENCIA-CAMBIO-DESARROLLO-VIABLE-SOCIAL

DESARROLLO

La historia de la radio es la historia de la comunidad, y la historia de la humanidad depende de cuánto se han desarrollado  u optimizados los canales de comunicación, en una comunidad de personas .La comunicación humana  es, entonces, factor determinante del desarrollo humano, para el desarrollo de su cultura, lo que convierte a la comunicación, sobre todo radiofónica   , en una actividad” involucrante “en el camino hacia la  identidad.
Es por ello que la comunicación radiofónica ejerce una labor como ningún otro medio de comunicación, precisamente porque la oralidad es el elemento básico del que se vale para expresarse o transmitirse y que propone afectivamente y descriptivamente la apertura de opciones de encuentro intercultural.
 “La comunicación intercultural se define tanto en los espacios donde se desarrolla como por la mirada hacia los otros, los diferentes, en ese complejo reto de re- reconocer como iguales a los distintos” (Estrella Israel Garzón 2010)
El panorama actual muestra un aumento de emisoras de radio que no supone una diversidad de contenidos sino una reiteración de fórmulas para atrapar mayor número de audiencias. Sin embargo el aumento en el número de emisoras radiales no ha significado que estas logren generar transformaciones en su manera de ejercer la actividad radialista, estrictamente en el tratamiento de las audiencias.
Es escaso y de manera alarmante reconocible que las emisoras en nuestro país no convergen en los ideales de este medio, es decir no están vinculadas a lo que debería ser su principio fundamental de existencia, sentir a la radio como un bien social, común y humano.
Es ahora que en el quehacer radiofónico que se debe poner mayor atención al eje central de todo medio de comunicación, como es la audiencia, no solo apelar a abrir un micrófono a demandas locales y de diversa índole que generen ilusión y protagonismo
Un punto importante en la atención que debemos brindarle en este potencial horizonte tiene que ver directamente con una mayor creatividad  en los contenidos  radiofónicos, un punto de vista que se ha dejado de lado  actualmente, pero del cual es cada vez más necesarios para la perduración  de este medio comunicacional.
Para ello es  necesario  lograr una renovación  en los contenidos  radiales , poniendo mayor énfasis  en   la producción de la organización  y la elaboración  de los contenidos ,  a  quienes  se le debe incorporar una  mayor creatividad , y no  continuara   con los  ya reiterados  paradigmas radiofónicos,  sino abrir  más puertas a la creatividad , adaptándose  a la  cada  vez más cambiante  sociedad; logrando así que se constituyan  en auténticos motores  de desarrollo   y de innovación creativa ; ya sean estos cambios  dentro de la cotidianidad de la radio a  través de  su programación  en general, en  la  experimentación   a través   del  quehacer radialista que impulsen  la imaginación  y la creatividad  del ser humano de manera  interactiva  y adaptable a los cambios.
Conocedores de esta realidad es necesario plantearnos la directrices de nuestro accionar radiofónico, partiendo claro de los pilares fundamentales hacia la búsqueda de un bienestar comunitario-comunicativo. Participación, Democracia, Respeto.
Es fundamental también en este tránsito ansioso por revolucionar la radio buscar mejores posibilidades para el tratamiento de las audiencias, dinámicas, heterogéneas y dinámicas, entes que carecen de características constantes y que fundamentan su estado en la coyuntura en la que se desarrollan así como también en sus necesidades y requerimientos a corto y largo plazo.
Las audiencias tienden a fragmentarse cada vez más y hasta se personalizarán, pero a la vez, todos los usuarios, todos los puestos, podrán enlazarse entre sí creando redes interactivas. Tal vez muchos medios puedan medir sus propias audiencias y hasta la misma eficacia  de sus programas, o su capacidad de generar reacciones, pero la radio se mide a través del empoderamiento y el ejercicio libre de los miembros de las audiencias que las acogen.
Estas audiencias, quienes encuentran en la radio, no solo una compañía, sino también un caja llena de posibilidades, pequeños pero muy valiosos detalles que le entretienen y que los ayuda en su formación como ciudadanos y los transforma en receptores críticos de las diferentes situaciones que les atañen, es decir los empoderan frente a los procesos que transcurren en sus localidades.
Es entonces necesario luego de reconocer la actual situación de los procesos comunicativos radiofónicos, posibilitar experiencias de variación en la contextualización y en la capacidad de gestión que las radios tienen y manifiestan a través de sus programas.
Una propuesta de cambio como experiencia viable seria la educación valorativa en el medio acompañado de una correcta formación ética y valores acondicionara las mentes de las audiencias respecto al consumo de medios de manera responsable.
La elaboración de mensajes más detallados con formatos novedosos debe ser una constante, debido a las enormes expectativas que hoy en día tienen las audiencias y su exigencia a la hora de elegir que radio o canal sintonizar. Los aspectos que tocan las investigaciones de hábitos, gustos y preferencias, tienden a variar de un caso a otro, pero en términos generales comprenden: número de horas al día en que se escucha la radio; horarios específicos en que se escucha la radio; lugares donde se escucha la radio; actividades que se realizan mientras se escucha la radio; hábitos específicos de la audiencia en los diferentes días de la semana. Una visión más personal de las audiencias también agregaría las necesidades propias de la localidad.

“La radio va al espacio de todos, llega a la intimidad de todos. La radio va a la vanguardia de la información, en velocidad y flexibilidad. La radio va, desde hace cien años, a un futuro que se ha hecho presente, por eso es incontenible y vital! Hace cien años. Marconi soñó su propio sueño. Y los pioneros, precursores de la radio en Norteamérica y en Latinoamérica y Europa, también soñaron en la enorme posibilidad de hacer el sonido, la palabra y la música viajarían miles de kilómetros a veces, para estar con nosotros, para aliviar un tiempo de fatiga, para decirnos que no estamos solos, mientras podamos apretar y encender un sintonizador de radio” (Garza, 1998: 231-232).

http://books.google.com.pe/books?id=nqThvNpb2YoC&pg=PA408&dq=radio+y+audiencia&hl=es-419&sa=X&ei=vpWJUtH0MNK_kQf334A4&ved=0CEIQ6AEwBQ#v=onepage&q=radio%20y%20audiencia&f=false

UN NUEVO AMANECER RADIALISTA

Lejos de convertirse en un medio obsoleto o arcaico, la radio es el medio de mayor difusión dado por las características que presenta como la inmediatez, instantaneidad y simultaneidad, el sentido de compañía que produce y es que lo que transmite siempre está dirigida a alguien, hacia el otro, ese arte de la radio que encuentra condiciones de satisfacer una necesidad cultural-social-humana real.
Es propicio para el tratamiento de este ensayo delimitar los factores que intervienen en este fundamental proceso comunicativo y los espacios en los que estos elementos interactúan, basados en la coyuntura de las comunidades.

Empezaremos pues por la muy mencionada audiencia, un término abstracto que ha evolucionado de manera constante durante décadas. A modo de introducción general, puede definirse como: el conjunto de individuos que forman parte de un colectivo que por unas circunstancias similares reciben un estímulo (entretenimiento, información o educación) por medio de un canal (por ejemplo, la radio) dentro de un contexto y tiempo determinados. Las apreciaciones sobre el concepto, no obstante, son innumerables, por lo que es conveniente citar algunas definiciones referenciales.

“El concepto de audiencia se refiere al conjunto de destinatarios potenciales y reales a los que se dirige la emisora con su programación y en muchos casos con la información. Pero no puede tomarse como algo monolítico. Es preciso referirse a múltiples variables imprescindibles para plantearse la información como un servicio a las mismas de tal manera que no puede hablarse de audiencia en un sentido unitario sino de la diversidad de audiencias a las que se dirige la radio por la fragmentación producida y por las peculiaridades de cada grupo” (Cebrián Herreros, 1995: 221).

Cebrián Herreros (1995) apunta, por un lado, el carácter poliédrico de la audiencia ya que ésta está compuesta por infinidad de grupos fragmentados con características biológicas, sociales y económicas comunes, y, por otro lado, la composición potencial y real de la misma.

Ambas características están corroboradas por otros autores, como Merayo (1992: 150-151) “La audiencia de una emisora de radio es la relación que -medida en términos de escucha- se establece entre uno o varios productos radiofónicos difundidos por dicha emisora durante un determinado período de tiempo y el conjunto, potencial o efectivo de hogares o individuos heterogéneos, dispersos, variables y anónimos receptores de tales mensajes”.

Los avances técnicos y aplicaciones tecnológicas que se han producido en el ámbito radiofónico, no sólo inciden en las dinámicas productivas, los mecanismos de gestión y almacenaje o la multiplicación de canales de difusión y recepción, sino que también lo hacen, de igual manera, sobre la fragmentación de los consumidores, en este caso, la audiencia (Martí, 1990; Zallo, 1988). 

En otras palabras, la transformación tecnológica de la radio en la actualidad incide de manera directa sobre la composición y disposición de su audiencia.

“En los últimos años y en otros campos del consumo de bienes y de servicios se está produciendo una fragmentación y por tanto una reestructuración de los grupos sociales” (Martí, 2001: 189).
De este modo  se han vivido tres fases diferentes de transformación en función de la evolución radiodifusora y contexto tecnológico durante los más de setenta y cinco años de historia del medio.

En este contexto, que se ha mantenido hasta la irrupción de las nuevas tecnologías digitales en el panorama radiofónico, se comienza a atribuir a la audiencia el adjetivo de heterogénea, al definirse grupos de oyentes con inquietudes y afinidades diferentes al conjunto homogéneo.
Ahora bien, desde  que  la radio apareció en nuestro   país, ha jugado un papel muy importante  y nos ha acompañado a lo largo de nuestra historia, sin embargo actualmente este medio están debilitado, los principales pilares de este medio se encuentran fuertemente golpeados por el carácter comercial-mercantilista que las radios han adquirido en los últimos años, bajo la consigna esquiva de la libertad, se trafica con el sueño de Marconi.

Es entonces que basamos nuestros cuestionamientos respecto a este tema formulándonos las siguientes preguntas: ¿Qué nos depara el futuro radialista en nuestro país? ¿Qué espacios potencialmente acogedores encuentra la radio? ¿Estamos fortalecidos para desarrollar una relación estrecha con la radio? ¿Vincularnos a un medio como un socio estratégico resulta posible para una comunidad? ¿Se puede gestionar una radio de manera positiva sin traficar con las audiencias? ¿Podemos valorar a nuestro éxito en calidad en vez de en cantidad?
Todas estas interrogantes nos llevan a  analizar la problemática  de la radio, que no solo atraviesa nuestro país, sino que es un problema más específico. Un problema  que recae especialmente  en la falta de espacios radiales  creativos  y en la óptima utilización de  sus elementos ,  que involucre un sistema  de inclusión  y cooperación de todas las radios del país, porque hablar de radio no es solo fijar nuestro atención  en las radios de cobertura nacional, sino incluir en el proceso de cambio a las  radios  comunitarias-locales, generando  mayores espacios  de participación  ciudadana  y tomando nuevas  perspectivas de cambio , que fomenten  procesos  de dialogo e inclusión , y junto con ello  el consumo radial en beneficio del desarrollo a  la sociedad.
Los gestores de radio, los que están en cabina o en las calles  difundiendo una información necesaria son los mismos que deberían provocar y lograr la participación activa  y consciente  de los pobladores. Nos equivocamos cuando dirigimos nuestra mirada hacia la búsqueda de normatividad que obligue a los responsables radiales para generar espacios de empoderamiento, ya que las leyes y las normas deberían en su máximo accionar brindar un marco legal propicio para el desarrollo de la actividad radiofónica, pero sin hacer que pierda la libertad que la caracteriza.
Básicamente nuestro análisis se centra en que siendo la Radio un ente que  funciona por y para la sociedad , debe por tanto buscar el mejor camino para llegar a los diferentes grupos humanos, audiencias (dinámicas y heterogéneas) haciendo uso del principio de los recursos que en su criterio crea conveniente.
A través de las radios comunitarias los sectores marginados tienen la posibilidad de ser escuchados, manifestar sus ideas, problemas, consolidar identidades, formar ciudadanía, desarrollan conjuntamente capacidades y recursos para controlar su situación de vida, para lograr la transformación de su entorno según sus necesidades y aspiraciones logrando el empoderamiento. Es decir, es la facultad o proceso en el que los miembros de una comunidad adquieren la capacidad para poder administrar y tratar de solucionar las problemáticas que los aquejan bajo responsabilidades asumidas libre e independientemente.


Esta concepción evita la visión paternalista de sujetos vulnerables por la de sujetos con derechos y poder; entendiendo al mismo como la posibilidad que tiene la comunidad de reconocer y usar sus recursos, desarrollar nuevas capacidades, lograr las transformaciones necesarias, hacer valer sus derechos ciudadanos.
"No se puede escindir la psicología comunitaria de la política, no se puede cercenar la política de la economía y no se puede separar la política de la constitución de movimientos sociales, partidos políticos si cabe hacerlo y de la militancia, porque no se puede hablar de política sin hablar del poder y no se puede hablar del poder sin plantearse su apropiamiento” (Saforcada, 2011).

El proceso de empoderamiento según Zimmerman (2004) se manifiesta en tres niveles: por un lado, hace referencia a un nivel material (acciones, asociaciones y recursos obtenidos, etc.); a la nivel mental (sentimientos, motivaciones, identidad, valoración); y nivel político (ciudadanía, sujetos de derechos y obligaciones, derecho al voto, a participar de la vida política).

Durante el desarrollo de nuestro aprendizaje radial, hemos conocido como en América Latina se han ido desarrollando diferentes experiencias comunicativas radiales fuertemente ligadas a las luchas sociales y en la búsqueda de mejoras para las comunidades estas afirmaciones están  ligadas a los procesos de concientización y empoderamiento promovidos por distintos movimientos y actores sociales. Sin embargo es vital cuestionarnos si esa expansión es acompañada de una integración social efectiva de esas comunidades y cuál es el lugar que ocupa la radio comunitaria en esos ámbitos ya que no todo lo que aparece como integración, lo es. Existe una faceta simbólica que pareciera acortar las distancias entre sectores sociales favorecidos y otros marginados que nos inquieta y que nos motiva a investigar.

En entonces menester brindar propuestas ante los retos que el quehacer radialista debe prever y poner en práctica en estos años decisivos, considerando el avance de las tecnologías y la posibilidad emplear estas herramientas para lograr un mejor desarrollo de esta actividad.


PROPUESTA
Pensar la participación y la comprensión en la comunicación implica reconocer a los sujetos como sujetos críticamente activos, una característica de vital importancia en la actividad radialista, puesto que hoy en día nos encontramos frente a esos sujetos activos. Las personas, miembros de una comunidad desarrollan fuertemente su carácter protagónico cuando asumen las situaciones como propias, es decir cuando sienten las acciones de cambio, como propias.
Estas aseveraciones nos ponen frente al principal reto y objeto de nuestra propuesta de gestión radial: “Una Red de Radios Comunitarias Gestoras del Cambio”. Esta propuesta está basada en los puntos antes expuestos y encuentra sostenibilidad en el proceso comunicativo a futuro.
Las radios Comunitarias desarrolladas bajo la singularidad y particularidad de las comunidades en las que interactúan, pueden asociarse de manera horizontal en una red que posibilite facilidades para compartir experiencias de gestión de audiencias, así como también las posibilidades de financiamiento viables que se logren y que aseguren la independencia de sus espacios.

Esta Red debe estar vinculada al que hacer radialista mencionado anteriormente, es decir sustentado en la participación de la ciudadanía como agente protagonista en la búsqueda de soluciones frente a sus problemas. Generando entonces un empoderamiento real y de carácter estructurado, es decir que conforme se desarrolle el proceso comunicativo nuevas generaciones acojan esta posibilidad como suya.

En los distritos de nuestra región donde la cobertura por parte de otros medios es escaza la radio emerge como el principal aliado para lograr una participación activa, dinámica y democrática, que contribuya de manera objetiva y real a lograr objetivos plurales.

Asumidas estas intenciones es también necesario generar un despertar creativo en los responsables de estas radios comunitarias puesto que en ellos está la posibilidad de generar un cambio en su forma de estructurar los programas y la capacidad de llevarlos a la población, en este tiempo se puede ir mas allá de una radio estática limitada a un espacio de monitoreo de puntos de audiencia, como la calle  e incluso las casas de las familias, centros de trabajo y lugares de acercamiento constante. Los formatos establecidos también urgen de una visión crítica que desencadene un nuevo pensar respecto a las formas y contenidos, centrándonos en las variables que deben caracterizarlo, dinámica, entretenimiento, sensibilización y sobre todo participación.
Nuestra RED también establecerá pilares radiales que los miembros deben asumir e identificarlos como suyos. Es de esta manera que se podrá organizar y gestar mejor el quehacer radialista en nuestra región y país, a través de los diferentes espacios geográficos y coyunturales.



viernes, 4 de octubre de 2013

UNA ETERNA ESPERANZA, UNA PROGRAMACIÓN REAL

Lecturas
La programación radial: Palimpsesto y mapa de la cultura urbana contemporánea
Los Estudios de Recepción en América Latina: perspectivas teórico-metodológicas

La radio, posibilidad y alternativa de comunicacióninformación y entretenimiento ha obtenido un papel fundamental en el desarrollo del hombre y el transito cotidiano de información, cada día ha ido cambiando, evolucionando para lograr llegar mas lejos y hacerlo mejor.
Ha obtenido poderes legítimos y representativos de la población, del mundo y para el mundo la radio aun crea realidades, las hace tangibles, nos envuelve, nos atrapa y nos permite vivir mas allá que lo que podemos ver.


Desde sus inicios la radio ha permitido romper distancias así como también acercar a las personas, una posibilidad de involucramiento que revoluciono de manera muy acertada los procesos de información, entretenimiento y de orientación que las personas hasta ese momento tenían. Transitar desde el frió papel que a manera de signos trataba de plasmar una emoción hacia la voz alegre y efusiva que tocaba corazones y euforizaba a multitudes, que sin estar juntas físicamente se acercaban en ese proceso intimo de comunicación que la radio permite, ha sido algo que hasta ahora resulta sorprendente.

Mucho tiempo ha pasado desde aquel instante en el cual la radio emergió como una posibilidad y alternativa para establecer un contacto directo y profundo entre quienes emiten un mensaje y quienes lo escuchan.


Desde sus inicios la radio ha permitido romper distancias así como también acercar a las personas, una posibilidad de involucramiento que revoluciono de manera muy acertada los procesos de información, entretenimiento y de orientación que las personas hasta ese momento tenían. Transitar desde el frio papel que a manera de signos trataba de plasmar una emoción hacia la voz alegre y efusiva que tocaba corazones y euforizaba a multitudes, que sin estar juntas físicamente se acercaban en ese proceso intimo de comunicación que la radio permite, ha sido algo que hasta ahora resulta sorprendente.


La intención de administrar esta nuevo sistema para fines informativos no se hizo esperar, la radio se convirtió en un medio de comunicación con una acogida inmensa, por sus capacidades de inmediatez, multi-objetividad y alcance genuino en ese momento de la historia del hombre.


Este proceso sea tal vez uno de los momentos cumbres en la historia de los medios de comunicación, pues hasta ese momento no había existido manera de transportar tan sutil e intensamente la información.


Pero claro, la historia no se detuvo en ese momento, con el paso del tiempo y la evolución de la tecnología nuevos intentos de locos soñadores permitieron la aparición de nuevos vehículos ansiosos por transportar información. Apareció la televisión y los ojos del mundo se alegraron, todo iba bien, pero la imaginación se adormeció, se debilito.


Pero incluso cuando todo apuntaba a un desplazamiento inminente de la radio y la preponderancia de otros medios sobre ella, la profecía no se cumplió. La radio supo reinventarse y hacerse de una característica, gracias a los inventos, que aun hasta ahora la hace diferente, única autentica y singular: Ser compañera del hombre, de manera individual, intima, a toda hora y bajo cualquier clima, no importa donde, la radio siempre puede estar con nosotros, entre nosotros. Esta habilidad le ha permitido obtener un protagonismo constante en los procesos informativos, las personas hemos encontrado frecuentemente en la radio una experiencia inigualable a través de la inmediatez y cobertura que esta ofrece, favorable a su desarrollo.


Cuando un acontecimiento ocurre y queremos conocer a profundidad dicho tema con carácter de urgencia debemos recurrir al medio que nos ofrezca una cobertura fresca y dinámica del mismo, donde no se requiera mucho tiempo para transmitirlo, donde con un enlace en directo se puede conectar la información con el oyente, con quienes quieren saber.


Ahora bien, si la radio ha podido reinventarse constantemente, ha sido porque almas innovadoras han trabajado para lograrlo, esas mentes confiaban fielmente en el poder inigualable que la radio tiene como herramienta de desarrollo y acercamiento entre las personas, las comunidades y sus estados.


Todo esto ha desencadenado que la radio obtenga facultades que se basan en primer término en la facultad legitimizadora que ella tiene, ofrece, brinda y proporciona un carácter legitimo a lo que transmite o a quienes transmite, deja claro que existen protagonistas, personas que quieren ser escuchadas, que buscan un espacio para transmitir un mensaje, una información.


De la misma manera la radio es creadora de realidades y esto no solo desde su punto reflexivo-creativo, pues está claro que la capacidad creativa se ve desarrollada constantemente cuando se estimula a través de la radio, o que la posibilidad de dinamizar estos procesos comunicativos depende mucho de la habilidad comunicativa. El punto se basa en que la radio establece lo que existe y lo que no existe, lo que la radio comunica transmite y pone en agenda son los temas que causan impacto en las personas y logran desarrollar su carácter crítico y analítico, claro también su opinión.


Ahora todas estas facultades que la radio tiene se basan tal vez en la que pueda considerarse la más importante, y es que la capacidad representativa que tiene es tremendamente importante, los ciudadanos ven en la radio un espacio donde sus intereses, intenciones y también deberes se establecen se mueven, transitan y encuentran un espacio donde coexistir.


Caben entonces cuestionamientos o es válido preguntarnos porque aun existen quienes puedan ver a la radio como un medio que pierde protagonismo ¿Realmente lo pierde? ¿O son las personas quienes pierden participación?




La radio esta allí, está aquí y seguirá estando incluso ahora en cada bolsillo a través de la evolución de la tecnología, no demanda mucho tiempo sintonizar para captar una señal, sigue siendo rápida, sigue siendo inmediata, sigue conmigo y contigo. Ansiosa de despertar tu imaginación, evitar adormecernos y viajar a través de realidades.


Mirar con valentía los desafíos que los nuevos comunicadores tenemos y la herramienta valiosísima que entre nuestras manos y micrófonos podremos usar, llegar lejos y llegar bien, acompañando a quienes les urge compañía son compromisos eternos, son compromisos serios.


UN ESCENARIO DIFERENTE, AUDIENCIAS POR DESPERTAR.
Lecturas:

De radio en radio: el escenario radiofónico
De la audiencia ignorada al poder de las audiencias 


Debemos empezar manifestando con claridad la responsabilidad social de los medios de información, especialmente la radio por convertirse en medios de comunicación  y el compromiso humano que debe de prevalecer sobre cualquier contrato económico o comercial, por la gran influencia en la opinión y los hábitos de la gente, son el objetivo de gobiernos y empresas. Han ayudado de manera decisiva al proceso de globalización, puesto que permiten que cualquier persona pueda acceder a información de cualquier lugar en cualquier momento, y cada vez con mayor rapidez, por lo que han colaborado en la expansión y estandarización de los gustos culturales de la población mundial. Son objeto de estudio de disciplinas muy diversas, desde la sociología hasta la economía, pasando por el arte y la filosofía. Comunicación e información son un eje fundamental en el desarrollo integral del ser humano, de su vida en comunidad y de la sociedad en general. Nadie pone en duda la importancia de los medios masivos de comunicación en la formación de patrones y valores culturales. En ese vertiginoso flujo de información, la Radio ocupa un lugar predominante gracias a su poder de penetración, la rápida circulación de los mensajes y la facilidad con que estos llegan al público.

La radio, gracias a su capacidad, termina por retratar los acontecimientos presentes y futuros, ya que con su objetivo de informar difunde ideas para que las personas puedan tomar una posición frente a acontecimientos, grupos o individuos.
Debido a esto, es de suma importancia clara cuál es la responsabilidad social de los medios, entendido como el compromiso y los principios con los que se debería actuar para no llegar a contradecir lo que en un momento se ha dicho.
Aunque lo anteriormente expuesto parece muy claro, la practica radial no solo se ha dedicado a informar, sino que se ha convertido en una de las formas más fáciles para adquirir prestigio, obtener fines y manipular situaciones, que en muchos de los casos son personales y no ayudan en nada al desarrollo de la sociedad. No es de más aclarar que el papel de los medios de comunicación en la sociedad es el de crear una sensibilización en ella misma, buscando no solo mostrar un acontecimiento sino que de éste se puedan sacar elementos productivos que ayuden al bien común y no al individual, es decir el empoderamiento de las personas, integrándolas y brindándoles un protagonismo real y apreciable.
El tradicional planteamiento de la libertad de los medios, referente al ejercicio de sus derechos de expresión y de información, se complementa en la actualidad con el reconocimiento del principio de responsabilidad social aplicado a su labor. El crecimiento de la influencia y el poder de los medios obligan a adoptar unos criterios para un uso responsable de los mismos.

Una adquisición lógica de los medios es su sentido de libertad absoluta y que naturalmente debe transmitirse, esta libertad basada en los objetivos del medio o grupo comunicativo debe ir de acorde con los ideales democráticos y de progreso de las comunidades.

Los múltiples medios, especialmente la radio deben y ameritan mantener posiciones que los identifiquen y las cuales defiendan, pero de la misma manera deben converger en un pensamiento multidisciplinario y abierto, conocer las posiciones de interés de los diferentes grupos sociales y los mecanismos de participación de los ciudadanos de a pie, sin abusar de el protagonismo innato que la sociedad les brinda, de esta manera existe un marco legal, que establece lineamientos sobre la participación del informador, y que más que una norma es la base fundamental de la libertad informativa de nuestro tiempo.

De esta manera se observa el privilegio intrínseco de los medios para defender y participar en la gestión de diferentes posiciones, de manera objetiva esto les brinda la cualidad de ser plataforma abierta para quien sin distinción alguna, ni siquiera de  sus intereses quiera cumplir el acto informativo y también el comunicativo.
Ampliando el dominio de  responsabilidad del periodismo, se debe tener en cuenta los todos los elementos que intervienen en el que hacer comunicativo de los medios de comunicación.
La libertad de información, entendida como un derecho fundamental, tiene protección legal, lo que implica que para hacer un buen uso de la misma se debe tener mucha responsabilidad. Ésta responsabilidad aumenta a medida que los medios ejercen más influencia sobre sus receptores, es así pues que un informe periodístico difundido irresponsablemente, falso, inexacto o altamente manipulado, se constituye en un abuso a la libertad lo que hace que se atente contra la profesión del periodismo.
La publicación de la información en los medios se convierte entonces en una tarea de mucha responsabilidad social, los medios de comunicación se han vuelto de fácil acceso para toda la comunidad y poseen una gran influencia en el ámbito nacional, además las apreciaciones que en ellos se muestra son tenidas en cuenta por la comunidad en general, lo que hace que tengan en sus manos un elemento grande de transformación que debe ser encaminado al beneficio social.
Ahora bien, cuando nos involucramos en el estudio de este tema nos obstaculizamos muchas veces por el sentido propio del medio, por su objetividad o por su independencia absoluta, convergiendo y brindándole lo anteriormente planteado es adecuado cuestionarnos sobre cual o cuales serian los espacios a conquistar por los medios de información, de acorde con la evolución de las sociedades y lo cambiante del tiempo, se debe evolucionar y aportar de la misma manera frente a las necesidades cambiantes de la población, todo esto, sujeto a la responsabilidad social que el periodismo requiere.

Los cambios observados en las sociedades emergentes y los diferentes espacios comunicativos en los que ahora se es participe nos empujan hacia preguntas de natural aporte a este tema, partiendo desde el papel del medio, informativo o comunicativo, de la capacidad del operador comunicativo y del poder natural de una comunicación sobre la información, un mecanismo nuevo pero propicio ante la evolución tecnológica y las herramientas que esta permite.
Los mecanismos clásicos de participación ciudadana han venido poniendo de manifiesto su ineficacia a la hora de afrontar los problemas generados por una sociedad cada vez más compleja y preparada, que opta en mayor medida por delegar en las rígidas estructuras de los medios de comunicación, como única vía de articular su participación en los procesos de comunicación.
¿Qué han hecho los medios para ajustarse a estos nuevos espacios, virtuales, digitales que abundan entre la nada pero que se caracterizan por ser generadores de pensamientos, corrientes y muchas veces revoluciones? ¿Qué tan preparados se encuentran los medios frente al protagonismo reclamado por quienes antes aparecían solo como receptores de información y que ahora a lucha fuerte quieren obtener un protagonismo serio y decidido? ¿Que tanto se avanza y que mucho se puede lograr?
Los mecanismos actuales de acceso a la información brindan espacio para que el público se vea involucrado con la información y hasta pueda obtener una identificación plena con el medio que la ofrece, estos espacios normalmente aseguran que el individuo o grupo se encuentre conectado al medio, pero lo limita con respecto al espacio necesario para que brinde su retorno de información, el proceso comunicativo se ve obstruido muchas veces por el mínimo interés para validar la información de el sujeto audiencia, esta situación amplia el panorama sobre el trabajo por el que el medio debe empeñarse a cambiar.
Al ciudadano “publico” le es reconocido el derecho a la libre expresión de pensamientos ideas y opiniones y la libre comunicación y recepción de información veraz; más allá de la comunicación grupal, la comunicación pública requiere de la mediación de empresas informativas e informadores profesionales. Cuando el derecho a informar que a todos se reconoce, lo ejerce un especialista de modo habitual, profesional  y queda dispuesto en una función social,  este derecho a informar se transforma en deber de informar, el cual se traduce en  obligación de mantener un tipo de información que edifique al ciudadano; y este deber de informar está al servicio de un derecho del público de ser informado para su edificación, para su bien, para su crecimiento personal.
Siguiendo la lógica de la relación Comunicación/ Comunidad, entenderemos que a medida que este proceso sea más cercano a las ciudadanías se  podrá reafirmar y los hace parte de los procesos de promoción de la misma participación ciudadana, ya sea mediante la comunicación pública o de una efectiva transmisión de las demandas ciudadanas, o mejor aun de la afirmación de la Comunidad sobre el antiguo público.
En el marco de esta problemática y con la evolución de los medios electrónicos, a los fines de lograr que los usuarios y usuarios del servicio de Radio y Televisión asuman el compromiso y derecho que es suyo se apunta hacia modificar los procesos de información para elevarlos hasta un espacio de comunicación fructífera y generadora de protagonismo  en los miembros de las comunidades, uno de los retos que se deben afrontar, en el futuro deberá ser vistos como recursos cuya participación es innegable y cuyos espacios deben ser respetados, como protagonistas en el planteamiento de temas y necesidades colectivas. 


En la actualidad, los análisis de recepción reclaman también la participación del público en relación con los medios. Se trata de un movimiento heterogéneo, de influencias diversas, cuya esencia reside en valorar la participación del público visto desde una perspectiva de comunidad en movimiento, que se conecta entre ella y ve en los medios un espacio adecuado para protagonizar su verdad y realidad.
Este enfoque subraya la existencia de “comunidades interpretativas”, destaca la primacía del receptor a la hora de determinar el significado y otorga una voz a los receptores con el fin de que hablen por sí mismos. Los públicos son activos y participativos porque negocian y descodifican el significado último de los mensajes que reciben de los medios. No obstante, en este caso la participación del público/ comunidad no solo se limita a transitar por los medios sino a ser vistos en el medio.
Los medios de comunicación, al ser masivos, tienen como principal característica una cobertura de amplia difusión, por lo que los mensajes relacionados con la opinión pública, deben contar con la mayor ética posible, y estar precedidos de una buena fe; esto para llenar las expectativas de las personas, sin desmeritar, cambiar o manipular el mensaje, y así garantizarles a las personas una buena facultad de recepción, con la que puedan reflexionar apropiadamente y tomar una decisión correcta.

El  comunicador tiene como base para ejercer su carrera, la búsqueda y la garantía de la verdad, y en esta debe girar todo el entorno como informador. Es el único sujeto que tiene el deber de no dar falsedades, blasfemias, calumnias o datos inexactos pero de la misma manera recae en su responsabilidad la misión de gestionar la información y brindar espacios de participación ciudadana siguiendo las líneas del empoderamiento de las personas y la visión emergente de comunidades, sensibilizadas por la información que reciben se sumergen en el proceso comunicativo.
Todos estos deberes obligan al periodista a tener una ética como persona y como profesional, del mismo modo hacia la orientación y la búsqueda constante de mejorar sus habilidades comunicativas, sociales, humanas y de compromiso con la comunidad.
Una participación mas plural diversa e igualitaria de los ciudadanos en la vida pública es necesaria para construir sociedades más democráticas, sociedades más humanas, que usen a la tecnología como una herramienta de participación activa y no como un fin de lujo frente a necesidades e intereses creados.
Todo esto apunta hacia la búsqueda de la "soberanía de las audiencias", una expresión muy nueva y muy teórica que en la práctica continúa siendo, sin embargo, en cierto sentido al menos, un ideal lejano pero no imposible de llegar.

Apuntamos hacia nuevos retos, miramos con optimismo el desarrollar estrategias comunicativas que logren la transformación del sistema y la participación de las comunidades en este majestuoso proceso comunicativo.
LA VERDAD DE LAS AUDIENCIAS, MAS ALLÁ DE LOS NÚMEROS

LECTURAS
La audiencia de la radio, de los oyentes a los usuarios
De la medición de la audiencia al conocimiento del publico.

Mientras nos detenemos a tomar un café, mientras caminamos por la calle o en lo que dura una clase en la universidad, nuevos pensamientos emergen de las centrales radiales de nuestro país y el mundo, unos protestan, otros informan, algunos comentan y otros generan opinión e incluso aunque de manera irresponsable muchos manipulan ideales y deterioran la libre estimulación del pensamiento y elección todo con la intención de ganar "audiencia" y ser considerados como electivos entre los oyentes.

La radio, como todo medio de comunicación, realiza un continúo seguimiento de los niveles de audiencia que poseen, en función de muchos criterios, como puede ser las franjas horarias, el tipo de contenido del programa, los locutores que dirigen los programas, etcétera.  Pero en el análisis de la audiencia también se estudia el perfil del público, en este caso, el perfil del oyente.  Se considera su edad, el sexo, la población en la que vive, el nivel económico y cultural, entre otros factores.
La información que se deriva del estudio de la audiencia, permite conocer a la propia emisora el nivel de impacto en sus oyentes, así como su calidad.  Orienta a los profesionales que componen la radio, a conocer el grado de aceptación, agrado o desagrado de sus seguidores.  Asimismo, se trata de un  importante indicador de éxito, el cual se traduce no sólo en el prestigio y reconocimiento profesional de su capital humano, si no también que mide los beneficios económicos que alcanzan, sobre todo por los que aporta la publicidad.

En general las radios tienen dificultades para adecuar sus proyectos a las nuevas realidades y para responder a los desafíos de re-orientación que eso implica. Este problema se presenta con mayor fuerza entre las radios históricas, a las que les cuesta innovar sus lecturas de la realidad y renovar sus estrategias. Un grupo relativamente pequeño, ha podido arrancar con nuevas ideas y prácticas

Alejándonos un poco de las injusticias cometidas con el gran sueño-meta que significo y aun puede seguir significando la radio, nos topamos de frente con la absoluta verdad que: el conocimiento real, nos brinda un poder que jamás se nos podrá ser arrebatado. Basándonos en un ejemplo práctico: el conocimiento de nuestros derechos, nuestros deberes nos permitirá erguirnos para reclamar fuertemente lo que consideramos un atropello y nos invitara de manera formativa a cumplir con aquello que se nos demande, esto seria la realidad de una audiencia viva, pensante y viva.

Desde esta perspectiva es como la radio aparece como un contribuyente significativo a la labor educativa-formativa. La radio revoluciona, desborda la furia de una búsqueda constante por la verdad, mata a los fantasmas y al pánico que muchos medios supuestamente “leales a sus ideales” crean, desenmascara a quienes se creen dueños de la verdad, denuncia o debería denunciar y defiende la verdad a costa de todo.
No es utópico pensar en todo esto como una realidad posible, es mas bien mediocre intentar aceptar todo lo que actualmente ocurre como una realidad que debe continuar, no nos sintamos tan alejados del problema, no creamos ser tan lejanos a este importante fenómeno que bien usado permite que nuestro oído escuche y nuestro cerebro entienda.
De la misma manera y como consecuencia aparece la participación como un importante eje de todo este proceso, el poder de hablar, de decir lo que pensamos, de compartir nuestros ideales, nuestras percepciones, permite articularnos, de manera saludable escucharnos e incluso contradecirnos.
Es entonces donde nace una cuestión básica pero importante ¿Cómo actuar colectivamente? ¿Cómo ser una fuerza de acción?
Existen miles de ejemplos donde la radio aparece como un elemento articulador de movilizaciones, luchas y manifestaciones a favor o en contra de algo. Hombres y mujeres pueden encontrar en la radio un canal abierto para difundir sus pensamientos asociarlos a otros y cuando sea necesario luchar por causas comunes en búsqueda del bienestar popular. Casos como los de centro América y la propia Sudamérica nos aclaran la posibilidad real y eficaz de estas acciones.
Aprender a desarrollar nuestra tolerancia, para escuchar a quienes no comparten nuestras ideas, pero también a ser firmes al defender las nuestras es un camino que la institución radial debe defender de manera constante.
Así, se podría decir que la participación implica ir más allá de lo individual y pensar en el bienestar corporativo o comunitario y asumir por parte de las personas un nivel de compromiso con una acción construida colectivamente. Esta participación puede darse en forma directa en los espacios locales, pero también de forma transterritorial en formas críticas que cuestionen los modelos sociales imperantes, como pueden ser los actuales movimientos sociales globales.



A nivel local, en diferentes espacios comunitarios de algunos países ya se han ido ensayando formas de profundización democrática que promueven una mayor implicación de los/as vecinos/as en el gobierno mismo de su contexto. No se trata de pasar por alto el principio de representación política dado a través del voto en las urnas, sino de ampliar lo que implica la misma democracia y los derechos ciudadanos a nivel comunitario
Es importante tocar el tema de la credibilidad de las radios locales o comunitarias como un factor importante en la búsqueda de un consenso de pensamiento o de opinión. Aparece aquí la imparcialidad y la objetividad de las emisoras para mantener un carácter de justicia y claridad.
El factor tecnológico también es fundamental puesto que de nada serviría cualquier intención sino se cuenta con los medios necesarios para cumplirla.

Pero no basta solo con esto, es preciso también entender a los gobiernos como quienes al brindar un marco legal de protección permitan el desarrollo y la aparición de estas fuentes de poder popular.
Se puede concluir entonces que hoy en día es posible establecer lineamientos que permitan la supervivencia de la radio como ente articulador de propuestas de desarrollo, de libre pensamiento, de reclamo justo, de vigilancia, es decir de desarrollo de los pueblos, permitiendo que las organizaciones sean ellas mismas las protagonistas para elegir un camino de bienestar y transformación.
Una audiencia realmente valorar obtiene espacios de participación real y se considera como protagonista del cambio encontrando en "la palabra" una oportunidad para disminuir y empoderar a esas mayorías desposeídas económica y culturalmente, para que puedan "pronunciar" su mundo y su realidad,
supone un cambio estructural de contenido político de gran envergadura que
debe ser visto como una verdadera revolución . Esta acción política de dar "la palabra" a los que no la tienen es lógico que no podemos esperar que caiga como fruto maduro, de las élites del poder y del dinero, poseedoras de los grandes medios
informativos. La comunicación alternativa, históricamente ha venido a ser el resultado de la concientización de los sectores populares y ha nacido no tanto de la utilización de los medios de información colectiva, cuanto del uso de los medios grupales y artesanales.