domingo, 17 de noviembre de 2013

UN NUEVO AMANECER RADIALISTA

Lejos de convertirse en un medio obsoleto o arcaico, la radio es el medio de mayor difusión dado por las características que presenta como la inmediatez, instantaneidad y simultaneidad, el sentido de compañía que produce y es que lo que transmite siempre está dirigida a alguien, hacia el otro, ese arte de la radio que encuentra condiciones de satisfacer una necesidad cultural-social-humana real.
Es propicio para el tratamiento de este ensayo delimitar los factores que intervienen en este fundamental proceso comunicativo y los espacios en los que estos elementos interactúan, basados en la coyuntura de las comunidades.

Empezaremos pues por la muy mencionada audiencia, un término abstracto que ha evolucionado de manera constante durante décadas. A modo de introducción general, puede definirse como: el conjunto de individuos que forman parte de un colectivo que por unas circunstancias similares reciben un estímulo (entretenimiento, información o educación) por medio de un canal (por ejemplo, la radio) dentro de un contexto y tiempo determinados. Las apreciaciones sobre el concepto, no obstante, son innumerables, por lo que es conveniente citar algunas definiciones referenciales.

“El concepto de audiencia se refiere al conjunto de destinatarios potenciales y reales a los que se dirige la emisora con su programación y en muchos casos con la información. Pero no puede tomarse como algo monolítico. Es preciso referirse a múltiples variables imprescindibles para plantearse la información como un servicio a las mismas de tal manera que no puede hablarse de audiencia en un sentido unitario sino de la diversidad de audiencias a las que se dirige la radio por la fragmentación producida y por las peculiaridades de cada grupo” (Cebrián Herreros, 1995: 221).

Cebrián Herreros (1995) apunta, por un lado, el carácter poliédrico de la audiencia ya que ésta está compuesta por infinidad de grupos fragmentados con características biológicas, sociales y económicas comunes, y, por otro lado, la composición potencial y real de la misma.

Ambas características están corroboradas por otros autores, como Merayo (1992: 150-151) “La audiencia de una emisora de radio es la relación que -medida en términos de escucha- se establece entre uno o varios productos radiofónicos difundidos por dicha emisora durante un determinado período de tiempo y el conjunto, potencial o efectivo de hogares o individuos heterogéneos, dispersos, variables y anónimos receptores de tales mensajes”.

Los avances técnicos y aplicaciones tecnológicas que se han producido en el ámbito radiofónico, no sólo inciden en las dinámicas productivas, los mecanismos de gestión y almacenaje o la multiplicación de canales de difusión y recepción, sino que también lo hacen, de igual manera, sobre la fragmentación de los consumidores, en este caso, la audiencia (Martí, 1990; Zallo, 1988). 

En otras palabras, la transformación tecnológica de la radio en la actualidad incide de manera directa sobre la composición y disposición de su audiencia.

“En los últimos años y en otros campos del consumo de bienes y de servicios se está produciendo una fragmentación y por tanto una reestructuración de los grupos sociales” (Martí, 2001: 189).
De este modo  se han vivido tres fases diferentes de transformación en función de la evolución radiodifusora y contexto tecnológico durante los más de setenta y cinco años de historia del medio.

En este contexto, que se ha mantenido hasta la irrupción de las nuevas tecnologías digitales en el panorama radiofónico, se comienza a atribuir a la audiencia el adjetivo de heterogénea, al definirse grupos de oyentes con inquietudes y afinidades diferentes al conjunto homogéneo.
Ahora bien, desde  que  la radio apareció en nuestro   país, ha jugado un papel muy importante  y nos ha acompañado a lo largo de nuestra historia, sin embargo actualmente este medio están debilitado, los principales pilares de este medio se encuentran fuertemente golpeados por el carácter comercial-mercantilista que las radios han adquirido en los últimos años, bajo la consigna esquiva de la libertad, se trafica con el sueño de Marconi.

Es entonces que basamos nuestros cuestionamientos respecto a este tema formulándonos las siguientes preguntas: ¿Qué nos depara el futuro radialista en nuestro país? ¿Qué espacios potencialmente acogedores encuentra la radio? ¿Estamos fortalecidos para desarrollar una relación estrecha con la radio? ¿Vincularnos a un medio como un socio estratégico resulta posible para una comunidad? ¿Se puede gestionar una radio de manera positiva sin traficar con las audiencias? ¿Podemos valorar a nuestro éxito en calidad en vez de en cantidad?
Todas estas interrogantes nos llevan a  analizar la problemática  de la radio, que no solo atraviesa nuestro país, sino que es un problema más específico. Un problema  que recae especialmente  en la falta de espacios radiales  creativos  y en la óptima utilización de  sus elementos ,  que involucre un sistema  de inclusión  y cooperación de todas las radios del país, porque hablar de radio no es solo fijar nuestro atención  en las radios de cobertura nacional, sino incluir en el proceso de cambio a las  radios  comunitarias-locales, generando  mayores espacios  de participación  ciudadana  y tomando nuevas  perspectivas de cambio , que fomenten  procesos  de dialogo e inclusión , y junto con ello  el consumo radial en beneficio del desarrollo a  la sociedad.
Los gestores de radio, los que están en cabina o en las calles  difundiendo una información necesaria son los mismos que deberían provocar y lograr la participación activa  y consciente  de los pobladores. Nos equivocamos cuando dirigimos nuestra mirada hacia la búsqueda de normatividad que obligue a los responsables radiales para generar espacios de empoderamiento, ya que las leyes y las normas deberían en su máximo accionar brindar un marco legal propicio para el desarrollo de la actividad radiofónica, pero sin hacer que pierda la libertad que la caracteriza.
Básicamente nuestro análisis se centra en que siendo la Radio un ente que  funciona por y para la sociedad , debe por tanto buscar el mejor camino para llegar a los diferentes grupos humanos, audiencias (dinámicas y heterogéneas) haciendo uso del principio de los recursos que en su criterio crea conveniente.
A través de las radios comunitarias los sectores marginados tienen la posibilidad de ser escuchados, manifestar sus ideas, problemas, consolidar identidades, formar ciudadanía, desarrollan conjuntamente capacidades y recursos para controlar su situación de vida, para lograr la transformación de su entorno según sus necesidades y aspiraciones logrando el empoderamiento. Es decir, es la facultad o proceso en el que los miembros de una comunidad adquieren la capacidad para poder administrar y tratar de solucionar las problemáticas que los aquejan bajo responsabilidades asumidas libre e independientemente.


Esta concepción evita la visión paternalista de sujetos vulnerables por la de sujetos con derechos y poder; entendiendo al mismo como la posibilidad que tiene la comunidad de reconocer y usar sus recursos, desarrollar nuevas capacidades, lograr las transformaciones necesarias, hacer valer sus derechos ciudadanos.
"No se puede escindir la psicología comunitaria de la política, no se puede cercenar la política de la economía y no se puede separar la política de la constitución de movimientos sociales, partidos políticos si cabe hacerlo y de la militancia, porque no se puede hablar de política sin hablar del poder y no se puede hablar del poder sin plantearse su apropiamiento” (Saforcada, 2011).

El proceso de empoderamiento según Zimmerman (2004) se manifiesta en tres niveles: por un lado, hace referencia a un nivel material (acciones, asociaciones y recursos obtenidos, etc.); a la nivel mental (sentimientos, motivaciones, identidad, valoración); y nivel político (ciudadanía, sujetos de derechos y obligaciones, derecho al voto, a participar de la vida política).

Durante el desarrollo de nuestro aprendizaje radial, hemos conocido como en América Latina se han ido desarrollando diferentes experiencias comunicativas radiales fuertemente ligadas a las luchas sociales y en la búsqueda de mejoras para las comunidades estas afirmaciones están  ligadas a los procesos de concientización y empoderamiento promovidos por distintos movimientos y actores sociales. Sin embargo es vital cuestionarnos si esa expansión es acompañada de una integración social efectiva de esas comunidades y cuál es el lugar que ocupa la radio comunitaria en esos ámbitos ya que no todo lo que aparece como integración, lo es. Existe una faceta simbólica que pareciera acortar las distancias entre sectores sociales favorecidos y otros marginados que nos inquieta y que nos motiva a investigar.

En entonces menester brindar propuestas ante los retos que el quehacer radialista debe prever y poner en práctica en estos años decisivos, considerando el avance de las tecnologías y la posibilidad emplear estas herramientas para lograr un mejor desarrollo de esta actividad.


PROPUESTA
Pensar la participación y la comprensión en la comunicación implica reconocer a los sujetos como sujetos críticamente activos, una característica de vital importancia en la actividad radialista, puesto que hoy en día nos encontramos frente a esos sujetos activos. Las personas, miembros de una comunidad desarrollan fuertemente su carácter protagónico cuando asumen las situaciones como propias, es decir cuando sienten las acciones de cambio, como propias.
Estas aseveraciones nos ponen frente al principal reto y objeto de nuestra propuesta de gestión radial: “Una Red de Radios Comunitarias Gestoras del Cambio”. Esta propuesta está basada en los puntos antes expuestos y encuentra sostenibilidad en el proceso comunicativo a futuro.
Las radios Comunitarias desarrolladas bajo la singularidad y particularidad de las comunidades en las que interactúan, pueden asociarse de manera horizontal en una red que posibilite facilidades para compartir experiencias de gestión de audiencias, así como también las posibilidades de financiamiento viables que se logren y que aseguren la independencia de sus espacios.

Esta Red debe estar vinculada al que hacer radialista mencionado anteriormente, es decir sustentado en la participación de la ciudadanía como agente protagonista en la búsqueda de soluciones frente a sus problemas. Generando entonces un empoderamiento real y de carácter estructurado, es decir que conforme se desarrolle el proceso comunicativo nuevas generaciones acojan esta posibilidad como suya.

En los distritos de nuestra región donde la cobertura por parte de otros medios es escaza la radio emerge como el principal aliado para lograr una participación activa, dinámica y democrática, que contribuya de manera objetiva y real a lograr objetivos plurales.

Asumidas estas intenciones es también necesario generar un despertar creativo en los responsables de estas radios comunitarias puesto que en ellos está la posibilidad de generar un cambio en su forma de estructurar los programas y la capacidad de llevarlos a la población, en este tiempo se puede ir mas allá de una radio estática limitada a un espacio de monitoreo de puntos de audiencia, como la calle  e incluso las casas de las familias, centros de trabajo y lugares de acercamiento constante. Los formatos establecidos también urgen de una visión crítica que desencadene un nuevo pensar respecto a las formas y contenidos, centrándonos en las variables que deben caracterizarlo, dinámica, entretenimiento, sensibilización y sobre todo participación.
Nuestra RED también establecerá pilares radiales que los miembros deben asumir e identificarlos como suyos. Es de esta manera que se podrá organizar y gestar mejor el quehacer radialista en nuestra región y país, a través de los diferentes espacios geográficos y coyunturales.



1 comentario:

  1. Carlos,
    Aportante tu itinerario, recurrente tu propuesta, algo débiles las referencias de tus fuentes.

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