Armonía Radiofónica, un espacio entre lo real y comunitario
INTRODUCCIÓN
Hace mucho el
filósofo griego Platón, entendía la opinión como un punto intermedio entre el
conocimiento y la ignorancia. Este concepto ha ido transitando y evolucionando a través de la historia
humana, para convertirse en una forma de conocer e interpretar el sentir de las
los miembros de las comunidades y de las relaciones que a estos les acontecen.
Pero bien, como
es posible conectar ese estado político y social que se encuentra en las
comunidades o como transmiten las audiencias sus experiencias sostenibles de
desarrollo o la problemática participativa que estos encuentran, Es entonces
donde aparece el rol fundamental de los mass-media
que no son otra cosa más que vehículos a
través de los cuales se construyen cogniciones socialmente compartidas y formas
de interpretar la realidad.
Estos a su vez alimentan
el flujo de la Opinión Pública creando tendencias en ella, la proveen de
objetos de atención y pensamiento, así como explicaciones relativas a ellos. En
el mejor sentido del accionar comunicativo, logran representar las convicciones
de las audiencias y sobre todo sus reclamos y demandas. Utópicamente hablando
los medios se convierten en el aparato comunicativo de las audiencias, un instrumento
comunicativo al servicio de las comunidades.
Los medios de
comunicación hacen sentir al espectador partícipe de los acontecimientos que
observa, pese a la restricciones de carácter electivo y prioritario que estos
manejan, pues son los medios quienes deciden los contenidos que muestran, Pero en base a las necesidades de quienes se
sienten excluidos de los contenidos y temas que los medios tradicionales
establecen en sus líneas comunicativas han aparecido alternativas firmes para
convertir la utopía en realidad y brindar oportunidades participativas y de identificación
plena en las comunidades, nos referimos claramente a las Radios Comunitarias.
El
surgimiento de las denominadas radios comunitarias como
práctica de comunicación popular nos ayuda a percibir nuestra cultura, nuestra
identidad y nuestra diversidad, por ser instrumentos de educación, cultura y
entretenimiento, que se convierten en la compañera insustituible de la
comunidad donde se instalan. La radio es algo vivo que no se detiene en su
evolución. Es un reflector que orienta la sociedad, que la sirve, esta función
requiere un lenguaje propio y peculiar que no se improvisa.
Cuando una radio
promueve la participación de los ciudadanos y defiende sus intereses, cuando
responde a los gustos de la mayoría y hace del buen humor y la esperanza su
primera propuesta, cuando informa verazmente, cuando ayuda a resolver los mil y
un problemas de la vida cotidiana, cuando en sus programas se debaten todas las
ideas y se respetan todas las opiniones, cuando se estimula la diversidad
cultural y no la homogenización mercantil, cuando la mujer protagoniza la
comunicación y no es una simple voz decorativa o un reclamo publicitario,
cuando no se tolera ninguna dictadura, ni siquiera la musical impuesta por las
disqueras, cuando la palabra de todos vuela sin discriminaciones ni censuras,
ésa es una radio comunitaria.
Es necesario comprender
que el fin de una radio comunitaria se fundamenta mucho más allá que hacer algo
por la comunidad como un ente asistencialista, la radio comunitaria se
convierte, en el enfoque de participación ciudadana, en un espacio de
oportunidad para que las comunidades en el pleno ejercicio de su libertad hagan
algo por ella misma, como por ejemplo, poseer el control de su propio medio de
comunicación y ser protagonistas en el planteamiento de la agenda pública.
A
partir de esta relación entre información y participación, las radios
comunitarias afrontan históricamente una doble tarea. Por un lado, generar
mayores posibilidades de acceso a la información para los sectores populares y
los distintos grupos que en cada sociedad tienen dificultades para hacer real
su derecho humano a «buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda
índole». Por otro lado, desarrollar acciones que permitan que los sectores
subalternos sean parte de la información. Es decir, que las luchas sociales
protagonizadas por los diversos grupos, que las necesidades e identidades de
los movimientos sociales, que sus reclamos y también sus propuestas sean
«información».
Los
intereses y percepciones que los y las oyentes tienen sobre determinados temas
también deben estar presentes en las programaciones. Sus opiniones son el mejor
termómetro para la radio. Los vecinos, los referentes del barrio, del pueblo o
de la comunidad asumen un rol central, como fuentes de información y como
constructores, ellos mismos, de la noticia.
Los
medios de comunicación tienen más poder del que imaginamos, incluso del que
sentimos en nosotros mismos y en nuestros vecinos. Por ejemplo, la radio
comunitaria se ha convertido, con el pasar de los años, en una herramienta
indispensable para el desarrollo de las comunidades. Las personas pueden
reconocerse, identificarse y, además, comunicarse entre ellas.
RADIO COMUNITARIA: UNA ALTERNATIVA
La
difusión más amplia del término "alternativo" se realizó en la década
de los setenta, momento histórico en el cual se pusieron de tela de juicio
diversos aspectos del sistema y se planteó la posibilidad de transformación. La
base de esta transformación la constituía, principalmente, el cambio en las
reglas de las relaciones sociales; se pretendía eliminar las relaciones de
explotación, de dominación y de subordinación existentes en las diversas
instituciones sociales y sustituirlas por relaciones humanas y horizontales.
El
concepto de "comunitario" ocupa el centro de los argumentos que
vienen a justificar esta práctica democratizadora de la comunicación, y define
el marco de acción de los medios comunitarios. El empleo del concepto de
comunitario adquiere igualmente, tanto para el Estado como para los grupos a
los que se apunta, un significado que se adherirá a los objetivos
específicos.
La
multiplicidad de facetas que asumimos como parte de esa audiencia es un factor
inmensamente fluctuante que ha permitido establecer comparaciones entre las
ofertas mediáticas que nos satisfacen y los problemas sociales que aparecen y
se ocultan desde los medios. El sistema de comunicación tiene una gran
incidencia sobre los actores sociales y los sujetos de la vida colectiva. Por
ese motivo es ineludible considerarlo como factor de poder y un interlocutor
necesario para analizar la gobernabilidad en una sociedad.
LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y LA OPINIÓN
PÚBLICA
La
opinión pública es el proceso que se vive en una comunidad cuando las personas
se apropian de un tema, lo consideran relevante por algún motivo y toman
posiciones frente al mismo. Estas posiciones suelen organizarse en corrientes
de opinión, los medios, más que crear opiniones en la población, lo que hacen
es reforzar las ya existentes, todo esto en base al establecimiento de formatos
radiofónicos de carácter participativo y concertador.
Algunas
radios comunitarias tienen por objetivo incidir en la opinión pública. Esta
incidencia puede darse instalando temas en la agenda. Es decir, que como consecuencia
de acciones realizadas o informaciones difundidas por la emisora, un asunto en
particular se transforme en un tema público para la comunidad en la cual esa
radio trabaja, sin llegar al extremo de perder la ruta en el accionar, pues se
trata de recoger el sentir popular, en base a la escucha y proyectarlo como un
tema de participación múltiple.
Se
pueden distinguir entonces algunos motivos que originan que los medios de comunicación
sean transcendentes en los procesos de construcción de la opinión pública.
Presentan
información nueva a la sociedad, aportan materia prima necesaria para que
arranque el proceso de formación de la opinión pública. Sin información no es
posible la opinión. Los medios filtran, seleccionan y priorizan la
información. Además aportan, mediante la
investigación periodística, datos nuevos y desconocidos que contribuyen a la
formación de esa opinión.
Brindan
una canal diferente e integrador para que la audiencia desarrolle y fortalezca su
ciudadanía, sin importar el grado de formación, edad o sexo, para esto es
fundamental la creatividad radiofónica así como los recursos tecnológicos que
permitan construir formatos radiofónicos que involucren a la audiencia.
Otro
motivo resaltante es el identificar y dar cuenta de las diversas corrientes de
opinión que se van gestando ya que son espacios que permiten la expresión y por
lo tanto, contribuyen significativamente a que exista «público» que se
pronuncie y se manifieste sobre los asuntos públicos.
Los
medios igualmente son espacios de encuentro y de construcción de consensos que
permiten la gestación de ideas, de argumentos y de razones que se irán
consolidando como corrientes de opinión, incluyendo en este punto que son
también espacios para el enfrentamiento, la discusión y el debate público. En
esa medida contribuyen a la confrontación de las diversas corrientes de
opinión. Además de espacios de circulación también son constructores
propiamente dichos de la opinión pública pues toman posición, enjuician y valoran
políticamente los hechos.
Cada
radio crea una propuesta comunicativa diferente que es producto de decisiones
de producción, de estrategias comunicacionales, de adecuadas y oportunas
lecturas del contexto en el que se sitúan social y geográficamente.
CONSTRUCCIÓN DE LA AGENDA
La agenda propia está formada por el
conjunto de temas o aspectos de la realidad sobre los cuales un proyecto
radiofónico -una radio en su totalidad, un programa de radio, un pequeño
formato- se propone decir algo.
La
agenda no se limita a lo que habitualmente se considera periodístico, la agenda
está integrada no sólo por los fenómenos políticos, económicos y sociales sino
también por los aspectos culturales, artísticos, musicales, religiosos. Es
decir depende principalmente en el objetivo central por el que se creó esa
radio pero sobre todo, responde a la demanda ciudadana como agente
participativo y con derecho al planteamiento de los temas a tratar.
La agenda pública es el conjunto de temas
que en un determinado momento concentran la atención en un espacio geográfico y
social determinado. La agenda pública está formada por los temas que preocupan
a la opinión pública. Afirmemos entonces que la agenda pública involucra una
jerarquía temporal de los temas. Los temas están jerarquizados según su
importancia. Pero un tema que hoy es muy importante, mañana puede ser poco o
nada importante. Este punto también involucra a la característica de la radio
denominada fugacidad, la misma que establece un periodo de duración instantáneo
sobre los temas que se aborden.
Pero
es oportuno también recalcar que la agenda pública no siempre se corresponde
con la jerarquía de esos mismos temas en la vida social de las naciones, desde
un punto de vista totalitario.
Aquí viene un primer estigma: cuando la sociedad o
la comunidad le está prestando atención a un conjunto de temas, lógicamente no
le está prestando atención a otro conjunto de temas. Es decir, la agenda no es
sólo un conjunto de temas incluidos, es también un conjunto, mayor, de temas
excluidos.
LAS FUENTES
Las
fuentes son todo lo material que nos pueda proporcionar información o dar una
opinión de interés acerca de un tema. Podemos categorizarlas de muchas formas,
entre ellas: Según el grado de representatividad o su
relación de poder (Fuentes oficiales, privadas y populares). Temática
(Políticas, económicas, agropecuarias, culturales, deportivas, educativas). Según
el origen de la información, vivas, se trata de testimonios conseguidos de
otras personas para construir la noticia; documentales: provienen de libros,
folletos, gacetillas de prensa, discursos escritos, leyes, revistas,
comunicados y de cualquier forma escrita, sonora o filmada.
Los
datos que se obtienen de una fuente determinada deben ser siempre contrastados,
todas las noticias deben ser verificadas. Las fuentes no son meros informantes
son actores sociales fundamentales cuyas voces adquieren visibilidad pública a
través de los medios de comunicación. Con las fuentes se habilita un diálogo
donde se construye y se expresa el sentido de lo social.
Con
la aparición del internet se modificaron muchos patrones de búsqueda y
utilización de fuentes ya que su base de datos es prácticamente inagotable y en muchos casos facilita el contacto
con cualquier lugar del mundo a través del correo electrónico. Sin embargo
igual que en las anteriores la información debe ser contrastada correctamente
ya que el problema de la confiabilidad de las fuentes se potencia aún más en
este nivel. La virtud debe radicar en incorporar a nuestro seguimiento de
fuentes no sólo el uso de internet sino de las precauciones necesarias para no
reproducir a nuestra audiencia informaciones no revisadas o con cierto sesgo,
más aun considerando que trabajamos con la participación directa que una radio
comunitaria implica.
Debemos
de mencionar la importancia de la población como primera fuente frente a los
problemas sociales de las comunidades, es decir el testimonio propio de los
participantes, pues en el caso de las radios comunitarias, que buscan brindarle
una mayor representatividad a los grupos aislados, la escucha de sus
necesidades será fundamental. Pero no debemos limitarnos a eso, el ser partícipes
de fenómenos tan complejos de relación y participación ciudadana nos obliga a
involucrarnos como profesionales-pobladores en el ejercicio práctico de la ciudadanía
y el respeto por el compromiso profesional que nos invade.
Pero
una fuente que sin duda debemos priorizar es la comunidad como grupo humano,
concertador de demandas y necesidades, el empoderamiento que debemos darles
sobre determinados temas será primordial para una participación activa y
competente, la posibilidad de darles un rol central como fuente de información
y como constructores de la notica es fundamental.
CONCLUSIONES
Podemos
afirmar entonces que la radio genera sensación-realidad de cercanía con su
audiencia, especialmente las emisoras locales que pueden construir vínculos más
estrechos, y aquí surge otra disyuntiva que correspondemos culminar con la
mejor opción: la audiencia no es un objeto único existen diversas nociones,
diferentes formas de entenderla, fruto de concepciones diferentes acerca de los
medios, la comunicación, la sociedad.
Las
radios comunitarias construyen una propuesta radiofónica que defina su
audiencia estratégica y por otro lado ponga en certeza su propuesta como medio,
una propuesta comunicacional, política, social y cultural.
No podemos
asegurar que el mensaje sea obtenido y retenido con la intención con la que fue
construido porque el oyente jerarquiza, selecciona, interpreta, pero es un
hermoso reto que hay que plantearse siempre, pero si podemos asegurarnos de
establecer un vínculo de la radio con su audiencia para que este tránsito sea
interactivo,
La
participación en la radio es un modo de aprendizaje pero sobre todo de
fortalecimiento de la ciudadanía abrir canales a opiniones diversas, promover
el diálogo, evidenciar la heterogeneidad, crear lazos y contagiar compromiso,
eso nos supondría un interés de parte de la comunidad y de la radio y a través
de su interacción construir determinadas concepciones de la realidad.
Las
radios comunitarias impulsan la participación como modo de ejercicio de un
derecho ciudadano. Impulsar la participación y el intercambio implica una
concepción de la comunicación donde todos y todas puedan ejercer el derecho de
ser parte activa del proceso. Asumir el desafío y la responsabilidad de la
construcción colectiva y plural del mundo que deseamos.
Documentos Web
http://www.lacult.org/docc/oralidad_10_51-55-la-radio-germen-de-una-nueva.pdf
http://omec.uab.cat/Documentos/TIC_desenvolupament/0137.pdf
http://monitorando.files.wordpress.com/2011/04/libro-actas-congreso-etica-comunicacion.pdf
Collage
Vídeo
Audios
Carlos,
ResponderEliminarRevisado y merituado.
En algunos casos, los enlaces están mal construidos.